Somos dos bombas mezcladoras de concreto diésel ABJZ40C. Cada una puede mezclar y bombear 40 metros cúbicos de concreto para proyectos de construcción. Tras un meticuloso ensamblaje y rigurosas pruebas en nuestra fábrica de Aimix en China, donde verificamos cada control y función, estábamos preparados para nuestro importante viaje a Indonesia. Nuestra misión: llegar sanos y salvos y listos para operar.

Preparación meticulosa para el tránsito
La seguridad era primordial. Junto con nuestras 124 piezas complementarias (tuberías, accesorios, herramientas con plástico protector y componentes críticos), realizamos una preparación minuciosa. Las cajas de cartón estaban bien selladas con cinta adhesiva y claramente marcadas con su contenido. Las piezas de conexión de las tuberías estaban unidas con alambre resistente para evitar que se movieran. Dos manuales de operación del modelo ABJZ40C. bomba hormigonera Fueron incluidos para nuestros futuros operadores.


Ubicación estratégica para la estabilidad
El traslado al contenedor fue preciso. Potentes montacargas nos levantaron con cuidado a cada uno de nosotros, con un peso de 5200 kilogramos, y nos colocaron en posición. Nos colocaron firmemente uno detrás del otro dentro del contenedor. Correas de alta resistencia se ajustaron firmemente alrededor de nuestros tambores mezcladores y bastidores, sujetándonos firmemente al suelo del contenedor. Este firme abrazo impidió cualquier movimiento durante el transporte. Entre nosotros, se colocaron nuestros vitales motores diésel, cada uno dentro de una robusta caja de madera. Estas cajas sirvieron como amortiguadores eficaces. Nuestras largas tuberías y demás componentes se apilaron cuidadosamente a lo largo debajo de nosotros, alineados con nuestros cuerpos y asegurados para eliminar cualquier riesgo de rodadura o abrasión.



El viaje y la llegada segura
Las puertas del contenedor se cerraron. Una inspección final confirmó que el contenedor estaba limpio, estructuralmente sólido y listo. El viaje por mar comenzó. Sentíamos el movimiento del mar, pero la combinación de correas apretadas, refuerzos estratégicos y un embalaje seguro garantizó una estabilidad absoluta. No hubo ruidos metálicos, raspaduras ni movimientos incontrolados. Nuestros motores embalados permanecieron firmes y las piezas debajo de nosotros se mantuvieron perfectamente apiladas.

Al sentir el aire más cálido, supimos que habíamos llegado a Indonesia. Las puertas del contenedor se abrieron para revelar el destino. Habíamos llegado intactos, sin daños y en pleno funcionamiento. La cuidadosa planificación, los robustos métodos de sujeción y el embalaje preciso de... Aimix El equipo de servicio garantizó nuestro paso seguro. Ahora estamos preparados para contribuir al crecimiento de Indonesia y ansiosos por comenzar a bombear hormigón en nuestra nueva obra.

